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Tres recetas para aprovechar partes que seguro tiras de las verduras

Meritxell Puente

Ingeniera técnica agrícola. Docente y divulgadora. Educación y reflexiones para elegir el camino hacia una vida sostenible.

Se calcula que entre el 35 y el 50% de toda la comida mundial producida se tira.

Este desperdicio de comida  se debe tanto a los productores como a la industria, los vendedores como a los consumidores.

Porqué debemos usar todas las partes de las verduras

Nosotros como consumidores somos responsables de la mitad del desperdicio alimentario global así que si  adoptamos algunos cambios sencillos podemos marcar una diferencia a gran escala.

Cocinar sin residuos es una tendencia qué abarca tanto los envoltorios de los alimentos como los ingredientes que se pueden reducir o incluso suprimir cómo el hecho de aprovechar las partes de las verduras que a menudo se tiran pero que podrían utilizarse en otras recetas.

Hay muchos trucos sencillos que pueden ayudarte a cambiar tu manera de pensar cómo:

  • Comprar productos locales  y de temporada
  • Preparar menús con tiempo y hacer una lista de la compra
  • Aprender a cocinar todas aquellas partes que aunque son comestibles se tiran a la basura.

Por este motivo me gustaría dejarte tres recetas que están buenísimas y que aprovechan partes de verduras que comemos muy a menudo y que solemos tirar. ¡Espero que te gusten!

Chips de mondas de patatas

Esta idea surgió de la necesidad de eliminar las bolsas de patatas de nuestros aperitivos domingueros.

Empezamos a pensar cómo podríamos sustituirlas por algo parecido pero que cumpliera varios requisitos:

  • Que no nos costara más dinero
  • Que fuera más sostenible
  • Que no implicara consumir plástico
  • Que fuera más sano

A partir de estas premisas encontramos el aperitivo crujiente perfecto: ¡las mondas de patata!

Tienen muchísimas ventajas respecto a las patatas de bolsa de aperitivo convencionales:

  • Son prácticamente gratis (las haces con lo que habrías desechado de la patata)
  • Son más sostenibles porque tú has comprado la patata, sabes dónde y quién la ha cultivado y además evitas la generación de un residuo. Tardan muy poco en hacerse con lo que el consumo de energía es razonable.
  • Es un aperitivo completamente libre de plástico siempre que compres las patatas a granel
  • Es mucho más sano ya que no está frito sino que lleva únicamente el aceite necesario para que queden crujientes, además puedes controlar su punto de sal

 

Ingredientes

Los ingredientes que vas a necesitar son tan comunes que las podrás preparar durante todo el año:

  • Mondas de patata previamente lavada
  • AOVE
  • Sal
  • Papel de horno (los hay fabulosos:  sin blanquear, biodegradables, libres de cloro (TCF), ceras y parafinas)
  • Si tienes una freidora de aire puedes hacerlas en ella, ¡no hace falta que uses el horno ni papel de horno!

TRUCO: si como yo no tienes mucha gracia pelando patatas te aconsejo que uses un pelador en lugar de un cuchillo, cuánto más fina sea la monda más crujiente te va a quedar.

La receta

Lo primero es poner en agua, por la mañana, las mondas que hayamos acumulado de la semana y que tendremos guardadas en un recipiente en la nevera.

De ésta forma perderán gran parte del almidón y nos aseguraremos un plus de crujiente.

Un poco antes del aperitivo ponemos a precalentar el horno arriba y abajo a 180ºC. Si tienes una freidora de aire te ahorras este paso.

Mientras tanto escurrimos las mondas y las secamos cuidadosamente con un trapo de cocina.

Depositamos las mondas en un plato hondo, echamos una o dos cucharadas de AOVE y les damos un meneo con las manos para que se impregnen.

Ponemos papel de horno en la bandeja, esparcimos bien las mondas (evitando que se apelotonen) y lo metemos al horno 10 minutos.

Las sacamos, sazonamos al gusto y ¡a comer!

Pesto de hojas de zanahoria

La idea de este pesto surge de la inquietud por aprovechar una de las partes que se tiran casi por defecto de las zanahorias. 

Es muy habitual que nuestro verdulero o verdulera nos pregunte, cuchillo en mano, si nos corta las hojas de las zanahorias y si nos descuidamos ¡ni siquiera lo pregunta!

Por otro lado, cuando empecé a sembrar zanahorias mis primeras cosechas fueron prácticamente hojas y algo naranja que tenía la mitad de tamaño que mi meñique. ☹

Como soy muy cabezona, me negué a aceptar el fracaso y di con esta fabulosa receta de pesto que convierte la merma de las zanahorias en una salsa espectacular.

Ingredientes

Los ingredientes de esta receta son totalmente adaptables al gusto de cada uno y a lo que tengamos en la despensa:

  • Batidora y un vaso batidor
  • Hojas de zanahoria
  • Frutos secos (piñones, nueces, almendras, avellanas, lo que tengáis) 
  • Queso curado al gusto (prescindible totalmente)
  • Ajo al gusto (sin pasarse que no es un “all i oli”)
  • Sal
  • AOVE (para unos 250 ml de pesto unos 60 gramos de aceite)

TRUCO: puedes echar más o menos frutos secos dependiendo de la cantidad de hojas y lo espeso que quieras que te quede, puede ser tanto una salsa ligera como una salsa muuuy espesa. Si no quieres echar mucho aceite pero te sigue quedando muy espeso puedes echar un poquito de agua.

La receta

Pon todos los ingredientes en el vaso batidor y bate con energía hasta que quede una salsa homogénea, sin grumos ni restos de tallos.

Esta salsa no sabe cómo el pesto de albahaca tradicional pero está buenísima para acompañar verduras a la plancha o un buen plato de pasta.

Además las hojas de las zanahorias son ricas en minerales, proteínas y vitaminas, contienen 6 veces más vitamina C que la raíz y  mucha fibra.

Para conservarlo ponlo en un bote de cristal tapado y te durará tres días en la nevera pero puedes congelarlo en el mismo bote y sacarlo cuando te apetezca.

Vainas de haba a la parmesana

La idea de esta receta surge de la necesidad de aprovechar las vainas de las habas. Cuando compras habas y empiezas a pelarlas te das cuenta de que el 80% de lo que has comprado se va a la basura. 

Lo mejor fue cuando descubrimos que las vainas son perfectamente comestibles, ¡se acabó el desaprovecharlas!

En casa solemos preparar berenjenas a la parmesana que están buenísimas así que adaptamos la receta a este nuevo ingrediente.

La verdad es que no se pueden comer tal cual, pero la poca preparación que necesitan vale la pena porque están buenísimas!

Ingredientes

Los ingredientes de esta receta son de lo más sencillo, prácticamente los que usarías para hacerte pasta:

  • Vainas de habas (si son ecológicas muuucho mejor)
  • Tomate triturado (o passata)
  • Queso mozzarella (o un queso que funda o un “queso” vegano si lo prefieres)
  • Queso parmesano ( manchego curado o cualquier otro que te guste y se pueda rallar y fundir)
  • Ajo al gusto
  • Albahaca fresca 
  • Sal
  • AOVE 

TRUCO: a medida que vayas vaciando las vainas para quedarte con las habas ves sacando los filamentos laterales, así evitarás que se rompan las vainas y te ahorras trabajo después.

La receta

Quita los filamentos laterales y las puntas de las vainas vacías mientras pones agua a hervir.

Cuando hierva el agua echa las vainas, un poco de sal y déjalas 10 minutos. Pasado el tiempo las sacas y las escurres bien en un colador.

Para preparar la salsa de tomate calienta una sartén con un poco de AOVE y fríe el ajo. Luego añade el tomate triturado y un poco de sal. Déjalo a fuego lento para que se cocine unos 10 o 15 minutos.

Para montar la parmesana necesitarás una fuente para horno. Le echas un poco de aceite en la base y repartes una capa de vainas bien estiradas, una al lado de la otra. Luego le pones una capa de salsa de tomate, unas hojas de albahaca y un poco de mozzarella. 

Repite capas hasta que se te acaben los ingredientes. En la capa final ralla queso y pon un chorrito de AOVE. Hornéalo a 180 grados durante unos 25 minutos o hasta que esté bien doradito.

Gracias por leerme, para mí es muy importante saber que hay personas detrás de la pantalla a la que esto le puede resultar útil.

¡Salud y sostenibilidad!

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